Modo de asistir a las iglesias.
En la iglesia el comportamiento debe ser prudente y respetuoso.

Del modo de asistir a las iglesias.
Si es necesario estar con el mayor respeto delante de los Reyes de la tierra, ¿Cuánto más lo es en presencia del Rey del cielo en las casas destinadas a tributarle públicos cultos, como lo son nuestras iglesias?
Es preciso pues que no asistamos a ellas sino es llenos de la más profunda veneración, aseados y vestidos con decencia.
Al entrar debemos descubrirnos totalmente la cabeza de sombrero, gorro y redecilla, tomar agua bendita, santiguarnos con pausa, y permanecer mientras estemos allí arrodillados, a no ser que nos lo impida la falta de salud y fuerzas, orando con la mayor humildad y recogimiento, asistiendo con devoción y atención a los sagrados misterios, evitando toda conversación , toda mirada curiosa, y todo pensamiento que no se dirija a Dios. Y si alguna vez por estar largo tiempo nos precisa el cansancio a ponernos en pie o sentarnos, hacerlo con la debida circunspección, sin tener una pierna sobre otra, ni reclinarse en el respaldo del banco o estar en otra postura indecente, sino con todo el respeto que requiere aquel santo y venerable lugar.
Si se va de un lado de la iglesia a otro, y se pasa por delante del paraje en que está reservado el Santísimo Sacramento, o diciéndose Misa, se ha de poner una rodilla en tierra, y hacer una profunda inclinación.
Por último, al salir de la iglesia después de levantarse se ha de hacer igualmente genuflexión delante del altar donde esté reservado el Santísimo, y si está patente, con las dos rodillas, tomar agua bendita, y santiguarse como al entrar.
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