El juego y la diversón.
En el juego o diversión, es donde el hombre manifiesta su buena o mala educación.

El juego y la diversón.
En el juego o diversión, es donde el hombre manifiesta su buena o mala educación; por eso una de las cosas en que el niño ha de estar más advertido es en el juego.
La demasía del juego es un vicio detestable; el juego debe ser una honesta recreación del ánimo; y si la pasión se apodera del sujeto, deja de serlo, y pasar a ser trabajo y violencia.
En el juego debe el niño manifestar modestia y mansedumbre; por lo tanto no se enojará, si perdiere, no altercará porfiadamente, no gritará, ni hará aspavientos cuando ganare.
Manifestar deseo de ganar con desasosiego, alterarse y renegar de los instrumentos del juego, echándoles la culpa de no ganar, causa risa y fastidia a los demás; al contrario, cierta indiferencia y desinterés en el juego hace muy amable la diversión. De aquí se conocerá, cuan perjudiciales son los juegos en que no se juntan estas calidades; puesto que de los enfados y porfías salen las quimeras, juramentos y otros males de mucha consideración.
El niño debe huir de las compañías de muchachos disolutos y mal educados, mucho más que de juegos prohibidos y perniciosos a la salud y a las costumbres.
-
16162

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Las teorías filosóficas mal digeridas y las extravagancias literarias de algunos autores desequilibrados, necios o eunucos de ingenio, les torcieron el camino a muchas personas.
-
El que sabe puede empeñarse y obrar de fantasía; pero saber poco y arriesgarse es voluntario precipicio.
-
Los partidos políticos se enconaron con los partidos religiosos que comienzan en el siglo XII.
-
Las ceremonias del casamiento suelen solemnizarse más cuando se trata del matrimonio canónico que cuando es solo civil, pero se asemejan tanto, que las reglas que vemos convienen a las dos formas de unión legal.
-
Es de mala impresión ver a uno con mucha barba, excepto a los que se la arreglan bien y a menudo.
-
Según el hotel, se debe vestir de manera más o menos elegante, y no hacerse notar por demasiada negligencia o por una exhibición de trajes exagerada.
-
El amo debe cuidar mucho de que las conversaciones sean graciosas y amenas, sin hacerse malignas ni mordaces.
-
La forma de tomar los postres. La fruta, el dulce, los quesos, el chocolate y los frutos secos
-
Reglas sencillas de cortesía, de buenos modales y de instrucción para las niñas.
-
Cuando se visita a alguien, si la puerta está cerrada es muy descortés golpear fuerte, o dar más de un golpe.
-
La arrogancia y la vanidad excesiva no hacen que una persona sea más estimada por los demás.
-
El joven no debe huir de la conversación de las mujeres honestas, porque solamente en compañía de ellas aprenderá a templar la efervescencia de la edad, y a dar finura y gracia a sus modales

