Llega el transporte que esperamos. Subir, dejar que bajen primero otros viajeros, ¿qué reglas debemos seguir?
El uso del transporte público obedece más a criterios funcionales que a criterios de cortesía, sin perder las buenas formas, por supuesto

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Cuando llega el metro, el tren o el autobús, ¿qué debemos hacer? Subir primero, dejar que bajen primero otros viajeros
Reglas de cortesía y buena educación en los transportes públicos
Los movimientos diarios de viajeros, sobre todo en las ciudades grandes, son habituales. Se utilizan todo tipo de transporte públicos: autobuses, metro, trenes de cercanías, etcétera. Pero, ¿cómo debemos comportarnos al usar este tipo de transportes? Veamos algunos consejos.
Cuando el transporte tiene una sola puerta de acceso, primero hay que dejar que bajen las personas que vienen en ese transporte, y luego subir las personas que esperan.
Como en la mayoría de los transportes suele haber varias puertas de acceso, lo normal es bajar y subir de forma simultánea los pasajeros. Lo mismo que hemos indicado en otras situaciones similares, podemos ayudar a alguna persona a bajar o subir, si va muy cargada de bolsas o paquetes, si lleva un niño en brazos, o si vemos que puede tener alguna dificultad en su movilidad.
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El mismo criterio seguido cuando hay varias puertas de acceso, se puede seguir cuando hay puertas de acceso muy amplias. Como suele ser el caso del metro. Se puede perfectamente subir y bajar al mismo tiempo, solo poniendo un poco de cuidado.
En este caso de puertas de acceso muy amplias podemosaplicar la ley de la derecha . Se sube por la derecha de la puerta y se baja por el lado izquierdo de esta puerta. Este 'orden' ayuda a que el movimiento de personas sea más fluido y ordenado.
Cuando hay una puerta delantera y una trasera, como es el caso de muchos autobuses, se suele bajar por una de ellas y subir por la otra. Suele estar reglamentado por la propia compañía e indicado en los correspondientes letreros.
Resumiendo, solo hay que tener un poco de prudencia y de sentido común para analizar la situación en cada momento. Porque una cosa es la teoría y otra la realidad. Cada caso y situación pueden ser únicas. Predominan los criterios prácticos y funcionales, pero sin dejar a una lado la cortesía, la amabilidad y la buena educación.
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