La conclusión y posdata de las cartas.
La conclusión de una carta familiar era en otro tiempo un negocio de importancia; hoy se pone menos cuidado, y con mucha razón.

La conclusión y posdata de las cartas.
La conclusión de una carta familiar era en otro tiempo un negocio de importancia; hoy se pone menos cuidado, y con mucha razón. ¿De qué sirve decirse el humildísisimo, afectísimo, obediente, etc. de una persona a quien se trata con amistad y franqueza?
El buen gusto, que ha mudado todas las cosas, ha cambiado también estas fórmulas y las ha simplificado, pero conservándolas para con los superiores y compañía.
Posdata.
Se llama posdata lo que se añade a la carta después de firmada, y por lo general se señala con estas dos letras P.D.
Las posdatas indican poca atención; por eso no deben usarse sino entre gentes que se tratan sin cumplimiento y para dirigir sus expresiones o memorias a alguno.
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Dejamos sentado que antiguamente era grande el exceso en el comer y en el beber, lo cual está probado con buenos y numerosos documentos.
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No hay nadie que no deba tener como norma y práctica peinarse todos los días, y nunca hay que presentarse delante de cualquiera que sea con los pelos revueltos y sucios.
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Hay ciertas reglas que sirven de base y fundamento a todas las demás reglas del tacto social
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El niño en el dormitorio y la hora de acostarse.
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Cuando nacen las sociedades sin que aun haya nacido el gobierno, el individuo que no puede alcanzar por sí mismo una venganza cumplida, empeña a sus amigos a que se le unan.
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La urbanidad encierra una misión mucho más dulce y más suave que la de dar elegancia a nuestras maneras e iniciarnos en las prácticas escogidas de una sociedad de buen tono.
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La mesura y la prudencia son dos cualidades importantes que debe tener una persona educada.
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Cuando se está invitado en casa de otro, no es educado servirse uno mismo.
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El reloj se lleva en el bolsillo del chaleco metido en una cadena de oro.
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La urbanidad prescribe que volvamos las visitas a los que nos las hacen, y que seamos los primeros en hacerlas a las personas superiores
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De la urbanidad en las maneras de los niños.
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Hay ciertas cosas que nos disgustan por lo que toca a los demás, y otras que nos incomodan con relación a nosotros mismos.

