Tres reglas victorianas para el siglo XXI. ¿Hemos perdido los buenos modales?
Los buenos modales no son cosa del pasado aunque haya reglas que se puedan parecer mucho y solo necesiten una pequeña actualización para ser totalmente válidas en nuestro tiempo

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3 Reglas victorianas para mejorar tu vida social
¿Te has fijado en que últimamente parece que todo el mundo ha olvidado cómo comportarse en público?
Es un problema porque muchas personas piensan que eso de los buenos modales es algo pasado de moda. Pero la buena educación no es una moda o algo pasajero. Hoy te voy a enseñar cómo tres reglas victorianas pueden mejorar tu vida social y son muy simples.
A principios de 1900, decían que lo elegante era irse de una cena sobre las 10 de la noche. Ahora, simplemente debe tener cuidado de ser el invitado que se queda hasta que el anfitrión bosteza, mira el reloj con insistencia o empieza a recoger todo. Irte a tiempo te hace ver que eres una persona considerada, y es una garantía que te asegura que te vuelvan a invitar.
Los victorianos decían: "Evita cualquier testimonio audible al comer." Y mira, aquí sí tenían mucha razón. Eso de masticar haciendo ruido o con la boca abierta es muy desagradable y molesto. Comer sin hacer ruidos o masticar con la boca cerrada no es ser estirado. Es ser amable con los oídos y los ojos ajenos.
Los victorianos ya lo sabían. La gente está más interesada en sí misma que en cualquier cosa que digas. Así que, si quieres caer bien, escucha más y habla menos. Escuchar te convierte automáticamente en alguien agradable. Y no cuesta nada. No intentes ser el protagonista de la velada contando toda tu vida y tus logros.
¿Qué no hacer?
1. Quedarte hasta que el anfitrión esté cansado, con ganas de terminar la velada.
2. Sorber, masticar fuerte o hacer ruidos al comer.
3. Hablar solo de ti sin parar.
¿Qué sí hacer?
1. Retirarte a tiempo y con elegancia.
2. Comer con discreción.
3. Escuchar más de lo que hablas.
¿De verdad necesitamos volver a los modales victorianos para sobrevivir al siglo XXI? No al pie de la letra. Pero en lo sustancial, sí. Hay que seguir unas reglas para que nuestra convivencia sea mejor, más amable y agradable.
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